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viernes, 3 de julio de 2026

Flores en la nevera

 


 

FLORES EN LA NEVERA


Para que no me duela tu amor,

he puesto las fotos en la nevera,

 

las del día en que te conocí

tan joven

florecen donde las verduras y las frutas

 

las de nuestra boda

en la cajita de ahumados,

 

las de nuestros primeros hijos

junto a las hueveras de plástico

(no cojan frío)

 

las de nuestra separación

en el estante de las bebidas,

así mis lágrimas como vino espumoso

 

y las de tu muerte,

junto las flores de tu ramo de novia,

en la parte más alta

 

Qué más da

si ya no me alimento

sino de tu recuerdo

 

Echarás de menos

las fotos con tus desnudos

 

Perdóname,

esas duermen en el congelador

 

me daba miedo que se echaran a andar solas

y me buscaran de noche por la cama

 

 (Este poema pertenece a “Cuando abro la nevera, unas veces me encuentro el mar y otras a Venus insultando a Boticelli” que recibió en Quintanar del Rey en 2007 el Premio de Poesía Villa de Quintanar)



sábado, 2 de agosto de 2025

Un mundo en color



 

A María Rodríguez, in memoriam

Paleta de pintor,

tus pupilas se dilatan ante la fulgurante luz

del último arcoíris que trajo la tormenta:

está hecho de la materia de los sueños,

leve conciencia que, presta, se diluye en la tarde

y deja en el aire un perfume de agua de lavanda,

un sabor a cítricos verdes y amarillos,

una sutil caricia de celofán rojo

bajo el que laten, insomnes, los acordes de la nostalgia.

Esa evanescencia nos dejas tras tu paso,

como una colección de sombras y rumores

que sestean en los surtidores de las fuentes

y en el azul de las estelas tras los barcos.

Nosotros no podemos compartir contigo ese viento

que ha surgido de las bocas de los estuarios,

pues es demasiado el volumen que nos liga al suelo,

esa maraña de turba enraizada en el humus.

Apenas intuimos el brillo que este cuadro rezuma,

acostumbrados a ver el mundo con ojos de molusco,

nosotros que admiramos tanto y tanto

la deslumbrante luz de tu mirada.

 


 

martes, 13 de junio de 2023

Morir de mar y vino oscuro


 

MORIR DE MAR Y VINO OSCURO


Han sembrado la ciudad de estatuas griegas

las últimas lluvias.

 

                           Con la llegada del arte,

las avispas sacan al sol sus aguijones dolorosos

y arremeten contra la recóndita soledad de los efebos.

¡Qué pasión de carne y mármol! ¡Qué angustia

de vida en las vetas sin sangre de la piedra!

 

En sus múltiples posturas, los durmientes,

luna de oliváceos ojos sus anillos de musgo,

parecen estirarse tras el fin del invierno

y se despojan, metal, adobe, mortero y escayola,

de los postreros pegotes de la escarcha.

 

Mojan sus labios -mancha el rubí en las noches de celos-

latidos de savia nueva que no me pertenecen,

pero cuya humedad siento, una vez más,

en esta explosión arquitectónica de las amapolas salinas.

 

Ocultas tras los lirios de Van Gogh,

tras los nenúfares del viejo Monet,

puedo oír los chapoteos en la alberca,

los dulces baños en la charca de Arcadia,

barcas mecidas por la brisa en Leyden,

susurros amorosos del jardín de Giverny.

 

Pero que no te engañen los ecos de la ciudad dormida,

que ahora apenas se despierta del letargo:

 

el mundo ya no es tan solo hojarasca yerta

que oculta a las voraces arañas de la muerte,

ni flores desnortadas soñando manantiales;

la ciudad es una galería de torsos y de brazos

que exponen su belleza a los hombres dormidos,

para aguijar su ruina y su nostalgia.

 

Viajar, acaso divagar, sentir la furia del vértigo

en las curvas sinuosas de la ciudad de estatuas,

una vez más, otro abril más, tan de repente.

¡Qué mortal desazón! ¡Qué angustia el arte!

¡Qué sombrero de mármol la traición del sexo!

 

Y, mientras tanto, las figuras tienden al sol sus lentas carnes.

 

Acaso yo también, en esta vegetación recién recuperada,

me asome hasta los ojos verdes de tu piel desnuda.

Que necesito el calor acumulado en tus piedras

y la caricia sensual de las vetas de luz,

para no morir de mar y vino oscuro

ante la incesante floración de los almendros.

 

 (Este poema fue galardonado con el IV Premio Nacional de Poesía "Desconfinados" en Valladolid 2023)