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jueves, 6 de junio de 2024

VII Certamen de Poesía Social "Mujer, Voz y Lucha"


   La Confederación General del Trabajo de Castilla y León (CGT) convocó a principios de este 2024 el VII Certamen de Poesía Social “Mujer, Voz y Lucha” con el objetivo de reflexionar sobre la igualdad entre mujeres y hombres, fomentando la participación, sensibilizando y concienciando a la población sobre la necesidad de continuar trabajando para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

   Cada participante sólo podía enviar un poema de un máximo de 60 versos y que había de estar escrito en lenguaje no sexista. En su temática se debían fomentar las relaciones igualitarias entre mujeres y hombres y tener siempre relación con el papel y la situación de la mujer en cualquier ámbito (familia, trabajo, violencia de género, educación, guerras, social, sindical, etc.).

   El certamen otorgaba un primer premio de 200 euros, un segundo de 150 y un tercero de 100, todos ellos con su diploma correspondiente.

   Mi poema “Un pie descalzo”, de 31 versos inspirado en el cuento de Cenicienta y con temática acorde a las bases del concurso, obtuvo el primer premio.

   El acto de entrega de galardones tuvo lugar el sábado 25 de mayo en la Casa de las Palabras de Valladolid, adonde no pude asistir por encontrarme en esa fecha en el extranjero. Curiosamente, un año antes sí que pude estar presente por estas fechas en la ciudad del Pisuerga, ciudad que siempre me ha acogido maravillosamente, para recoger el V Premio de Poesía “Desconfinados”.

   Mi agradecimiento a CGT de Castilla y León por la convocatoria del certamen, por el reconocimiento y por el trato recibido.

martes, 13 de junio de 2023

Morir de mar y vino oscuro


 

MORIR DE MAR Y VINO OSCURO


Han sembrado la ciudad de estatuas griegas

las últimas lluvias.

 

                           Con la llegada del arte,

las avispas sacan al sol sus aguijones dolorosos

y arremeten contra la recóndita soledad de los efebos.

¡Qué pasión de carne y mármol! ¡Qué angustia

de vida en las vetas sin sangre de la piedra!

 

En sus múltiples posturas, los durmientes,

luna de oliváceos ojos sus anillos de musgo,

parecen estirarse tras el fin del invierno

y se despojan, metal, adobe, mortero y escayola,

de los postreros pegotes de la escarcha.

 

Mojan sus labios -mancha el rubí en las noches de celos-

latidos de savia nueva que no me pertenecen,

pero cuya humedad siento, una vez más,

en esta explosión arquitectónica de las amapolas salinas.

 

Ocultas tras los lirios de Van Gogh,

tras los nenúfares del viejo Monet,

puedo oír los chapoteos en la alberca,

los dulces baños en la charca de Arcadia,

barcas mecidas por la brisa en Leyden,

susurros amorosos del jardín de Giverny.

 

Pero que no te engañen los ecos de la ciudad dormida,

que ahora apenas se despierta del letargo:

 

el mundo ya no es tan solo hojarasca yerta

que oculta a las voraces arañas de la muerte,

ni flores desnortadas soñando manantiales;

la ciudad es una galería de torsos y de brazos

que exponen su belleza a los hombres dormidos,

para aguijar su ruina y su nostalgia.

 

Viajar, acaso divagar, sentir la furia del vértigo

en las curvas sinuosas de la ciudad de estatuas,

una vez más, otro abril más, tan de repente.

¡Qué mortal desazón! ¡Qué angustia el arte!

¡Qué sombrero de mármol la traición del sexo!

 

Y, mientras tanto, las figuras tienden al sol sus lentas carnes.

 

Acaso yo también, en esta vegetación recién recuperada,

me asome hasta los ojos verdes de tu piel desnuda.

Que necesito el calor acumulado en tus piedras

y la caricia sensual de las vetas de luz,

para no morir de mar y vino oscuro

ante la incesante floración de los almendros.

 

 (Este poema fue galardonado con el IV Premio Nacional de Poesía "Desconfinados" en Valladolid 2023)