lunes, 11 de marzo de 2013

Un café



Cuando cruzó el umbral de la puerta de la cafetería, sintió un escalofrío, como quien está entrando en zona prohibida. Notó que algunos hombres la miraban: ella pensó que la verían insegura; ellos, que era una mujer muy hermosa. Se sentó en una mesa discreta, cerca de la cristalera que daba al parque, y pidió tímidamente un café con leche. Lo paladeó voluptuosamente, como si fuera pecado. Lo dedicó a la memoria de su madre, que nunca entró sola en un bar y que le inculcó a fuego que solo las malas mujeres lo hacían. Pero corría el año 2013 y ya no le debía explicaciones a nadie. La transgresión le salió por un módico euro con veinte.

6 comentarios:

  1. Muy gráfico,breve,condensado y significativo,me dice mucho...

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  2. ¡Ay Jesús, y además es emocionante!¡Cómo me gustaría saber decir tanto y tan bien en tan pocas palabras, pero eso solo está al alcance de grandes escritores. Un beso.

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  3. Verdaderamente me ha llegado,absolutamente.

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  4. Un café corto y muy intenso… de los que dejan un buen sabor de boca.

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  5. Madre mía... a mi aún me cuesta entrar sola en un bar... Increible, muy bueno!!

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