viernes, 9 de marzo de 2012

Bajo la pérgola

Sentados una noche más
bajo la pérgola,
hasta nosotros llegan los ecos
de la vida de otros:
voces apasionadas
(de ira o de deseo),
fragmentos inconexos
de series de humor, telebasura,
noticiarios frenéticos y violentos.

Se apagan en el horizonte
las últimas luces del estío
y el aire de la noche incipiente
huele a jazmines y quimeras.

Sentados una noche más
bajo la pérgola,
en el silencio cómplice
de este amor que es costumbre:
tú, con tus gafas de alambre,
leyendo tu novela,
y yo mirándote como a un retrato
de virgen renacentista.

Ladran los perros a la luna,
embravecidos por el calor
de la presencia de sus amos.
Los grillos chirrían sus estridencias
a las luciérnagas del pozo.

Y yo soy tu sombra en esta noche de junio,
una presencia que vigila el acecho del tiempo
a tus espaldas, por el amor que te ofrendé
cuando de jóvenes -hace ya tanto tiempo-
te amaba con palabras.

Y es que el amor comienza con palabras
-promesas, secretos, proposiciones y deseos-,
y termina, si se alcanza el cenit sin fracaso,

en el silencio cómplice del profundo secreto
de la vida: y mientras tanto,
la vida es una fiesta de semillas,
de brotes y de yemas, en el abril
del fuego y de la guerra.

Sentados una noche más
bajo la pérgola,
tú y yo bajo la noche,
no tenemos más para decirnos
que la caricia de los ojos
en los ojos.

¿Somos dos o somos uno?
¿Nos duplica el espejo de la noche
estival o nos engaña?

Resulta extraña la vida:
el dolor de los huesos resulta insoportable
para ir con soltura a cualquier sitio,
ahora que sabemos qué queremos
y no tenemos dudas sobre nuestro destino.
Y ahora que sabemos que el amor es reposo,
y que es la única excepción
a la ley de la entropía,
lo más importante en el conocimiento
de nuestro valor humano,
¡qué sinsabor delicioso no tener que decirlo,
porque tus ojos saben lo que mi boca calla!

La brisa agita los álamos y alerces,
y el río se remansa.
Sentados una noche más
bajo la pérgola,
amándonos en silencio.

3 comentarios:

  1. Es maravilloso
    me ha estremecido,me ha llegado tanto..
    Una obra maestra,enhorabuena por tener tanto arte dentro y saber sacarlo tan bonito y de verdad fuera
    bsss

    ResponderEliminar
  2. Es precioso, me encanta este poema, ya lo habia leido en tu libro Los útiles del alquimista. Dos personas que se conocen profundamente "tus ojos saben lo que mi boca calla", a veces sobran las palabras.

    ResponderEliminar
  3. Eres un poeta sensorial que describe en el puño de un poema los detalles de la existencia misma, naturaleza, humanidad y paisaje. Te felicito nuevamente en una tarde lluviosa desde el caribe puertorriqueño. http://ojovacilante.blogspot.com/

    ResponderEliminar